Del país dividido a la revolución cultural

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Hace aproximadamente 2500 años, Platón explica que en la asamblea del pueblo que toma las decisiones de Atenas, cada uno ve las cosas según el color de su propio cristal, construyendo la realidad en función de sus pasiones, de sus deseos, de sus intereses, y la decisión que de allí resulta no es necesariamente verdadera. Aquí puede entenderse que el objetivo platónico es el de formar hombres de poder que, conociendo lo que provoca el asentimiento, deben ser capaces de construir una política que recibirá el acuerdo de unos y de otros y que hará cesar la guerra, la guerra civil. La esperanza del filósofo es construir una especie de tribunal pacífico, capaz de elaborar el discurso de conjunto.

Algo que molesta mucho a Platón es su observación de que en las discusiones que cotidianamente se llevan a cabo, tanto en asambleas como entre conocidos, se observa que toda la energía está puesta en imponer la propia verdad al otro, olvidando comprenderlo y también desentendiéndose del análisis de la problemática en cuestión, porque sólo interesa ganar la discusión y la disputa. Pareciera ser que una vez que se adoptó una posición, lo único que se hace es defenderla con fiereza, pero prescindiendo de argumentos y de comprensión. Ese modo de operación continúa y hoy, como siempre, con la sociedad dividida.

Pues bien, una cuestión crucial consiste en advertir que el conjunto de creencias sostenido por una buena parte de la sociedad se revela carente de elaboración argumentativa y contextualización histórica. Pero increíblemente resulta adversa a los propios intereses de quienes ponen el cuerpo para defenderlo. Aunque más triste aún, es padecer el ardiente odio que vive en un porcentaje demasiado alto de la sociedad, y que acaba en un continuo enfrentamiento que divide, como separados por una grieta, a dos partes de una misma sociedad, que en vez de potenciarse solidariamente, se destruyen en una enemistad que se fogonea cada vez más. Aquí es pertinente recordar a Freud en “Más allá del principio del placer”, contundente escrito de 1920. En vez de alimentar los instintos de vida, que sirven para construir, para cohesionar, para unir, para crear y para amar, lo que consigue la evolución, muchos individuos optan por proporcionar energía a los instintos de muerte, que sólo sirven para destruir, desarmar y desarticular. Esto se vuelve involución.

Por cierto, se desprende de esta descripción una pregunta acerca de cómo puede ser que haya ocurrido así, y el mismo Freud, en “Inhibición, Síntoma y Angustia”, de 1925, explica que si el Gobierno está por lanzar una medida que favorece a las mayorías, pero que resulta adversa a los intereses de una pequeña minoría, ésta procede a tomar el control de la prensa, a través de la que consigue trabajar la soberana opinión pública, hasta conseguir interceptar esa decisión que favorecería a las mayorías. Para argentinizar estas definiciones, complementa Raúl Scalabrini Ortiz, diciendo que “La prensa argentina es actualmente el arma más eficaz de dominación. Es un arma traidora como el estilete, que hiere sin dejar huella. Un libro permanece, está en su anaquel para que lo confrontemos y ratifiquemos o denunciemos sus afirmaciones. El diario pasa. Tiene una vida efímera. Pronto se transforma en mantel o en envoltorio (o para prender el fuego del asado, agrega el autor del presente artículo), pero en el espíritu desprevenido del lector va dejando un sedimento cotidiano en que se asientan forzosamente las opiniones. Las creencias que el diario difunde son irrebatibles, porque el testimonio desaparece”. Así, perversamente, los medios de comunicación van instalando un sistema de creencias en la gente, que es estrictamente funcional y conveniente a quienes tienen el manejo de los mismos.

Se advierte a este punto que desunir a la sociedad es estratégico para los sectores de poder concentrado, que quieren someterla a sus propios intereses. Consecuentemente, instalar odio en una buena parte de la población, consigue un resultado de insuperable efectividad. Freud, en “Psicología de las Masas y Análisis del Yo”, de 1921, explica que “El odio puede tener un valor unitivo en la conformación de masas. Los lazos sociales que se conforman bajo la lógica de masa generan la ilusión de una identidad de goce en común. En este sentido es que se podría plantear que las construcciones de colectivos, sostenidos en la convicción de una identidad compartida, resultan segregacionistas”.

Entonces, esas minorías que manejan la prensa, insistieron de manera constante con ideas que consiguieron instalar en el conjunto de creencias de un amplio porcentaje del pueblo, sembrando el odio y provocando la enemistad entre hermanos.

Instalaron la idea de que el Gobierno K les da de comer a los vagos con los impuestos de los trabajadores decentes, cosa que molestó a muchos. Primero, la estigmatización de que se le da daba de comer a los vagos es una falacia. Pero aún así, vagos hay en todos los sectores sociales, y se cuentan en mayor porcentaje en los estratos más altos, ya que no necesitan trabajar para vivir, como sí ocurre con los sectores de menores recursos. Empero, éstos criticones tampoco advirtieron que estas asignaciones favorecen al conjunto total del pueblo. Esto es indudablemente así porque cuando aumenta el ingreso de las mayorías populares, aumenta el consumo de bienes, que demanda a una mayor producción, por lo que hay que incrementar el empleo de mano de obra que resulte en una mayor cantidad de bienes disponible para el consumo. Entonces, esas asignaciones tan mal vistas por ciertos sectores, lo que consiguieron fue, por un lado, disminuir las desigualdades sociales y, por otro, impulsar la actividad y el empleo, que sirve además para aumentar la Recaudación del Estado, ya que el Estado Recauda más por Impuestos al Consumo, Impuestos a las Ganancias y por Aportes y Contribuciones provenientes de las contrataciones laborales. Así, vemos que el Estado no perdió plata, sino que ganó, y que el que tanto se quejaba tuvo un trabajo mejor pago y una sociedad menos inequitativa y menos injusta en la cual vivir.

También irritaron a los sectores medios y altos con que los trabajadores no deben pagar impuesto a las ganancias. Antes que nada, conviene aclarar que la presión fiscal es más alta en los países desarrollados que en los países más pobres, justamente porque para que el Estado aumente su intervención en la Economía, su recaudación tiene que ser mayor. Otro punto es que la financiación del Estado, atendiendo al problema de la distribución de los ingresos colaborando con disminuir las desigualdades sociales, debe tener una estructura progresiva, lo que vale decir, que más pague el que más tiene. Los impuestos a los ingresos, equivocadamente llamados “Impuestos a las Ganancias”, precisamente porque el salario no es ganancia, son justamente impuestos progresivos. Además, justamente los trabajadores que pagaban este impuesto son los más favorecidos en términos de distribución de ingresos. Y nótese aquí que nadie se quejó de los Impuestos al Consumo que son regresivos dado que más lo sufre el que menos tiene. ¿O alguna vez la cajera del supermercado le ha preguntado si su ingreso supera los quince mil pesos porque, caso contrario, queda exento del IVA?

En línea con la generación de malestar y disconformidad, los impuestos al turismo en el exterior también abonaron la bronca instalada a través de los medios de comunicación. Técnicamente, estos impuestos son Aranceles a las Importaciones de Turismo, que tienen varios propósitos. Por un lado, como todo arancel a las importaciones, encarecer destinos baratos del exterior para proteger la Industria Argentina de Turismo, que genera empleo y desarrollo. Y, por otro lado, es oportuno destacar que estos también son impuestos progresivos, ya que quienes viajan al exterior son los sectores mejor ubicados en la escala de ingresos y, por tanto, corresponde que colaboren con la financiación del Estado que debe ayudar a la mayoría de los compatriotas que tienen menores ingresos.

Otra cosa que se inventó mediáticamente es que el gobierno era una dictadura porque controlaba el mercado de divisas, lo que peyorativamente llamaron “cepo al dólar”. En realidad, controlar la compra y la salida de dólares del país es un mecanismo que sirve para apuntalar el desarrollo industrial. Es decir, que los dólares que ingresan por el cobro de exportaciones, sea dirigido para comprar insumos y maquinaria para la industria, para el pago de la deuda externa – creada desde 1976 al 2001 – y para demás necesidades como viajes al exterior. Pero véase lo que ocurrió apenas asumió el gobierno de Macri, que liberó el dólar. Primeramente, los grandes consorcios multinacionales pueden retirar del país cuanto deseen. Pero además permite un mecanismo utilizado por los capitales especulativos, conocido como la “bicicleta financiera”. Esto es, que entran dólares al país, libremente, se cambian por pesos, libremente, se colocan a altas tasas de interés, libremente, consiguen una capitalización inigualable en el mundo, se vuelven a cambiar por dólares, LIBREMENTE, se retiran los dólares del país, libremente, para colocarse en guaridas fiscales, libremente. Así, la liberación del dólar perjudica al país porque constituye un drenaje permanente de dinero generado por nuestro pueblo, que procede a pagar las millonarias ganancias especulativas de los capitales financieros multinacionales, que no tienen patria ni amor. Sólo tienen avidez por engordar su volumen de capital. Como se ve, qué sano que era el control K al dólar!!! Y a no olvidar que las Nacionalizaciones y Estatizaciones que hizo el período kirchnerista, como Aerolíneas, YPF, Gas, Agua, Correo y demás, también sirvieron para frenar el retiro sistemático de dinero por parte de las corporaciones multinacionales a cargo de estas empresas. ¿Se ve con claridad que son dos modelos de país, uno enfrentando al poder fáctico para mejorar la vida de los argentinos, y el otro para engordar la ganancia de los dueños del planeta, para lo cual necesariamente hay que perjudicar a la mayoría de los argentinos?

Muchas cosas instalaron para generar odio a través de los medios de comunicación. Otra es que el Kirchnerismo generaba una grieta, una confrontación entre argentinos. Sin embargo, el odio fue provocado sólo a través de la televisión, la prensa escrita y otros medios de difusión. Pero cuando llegaron las elecciones, muchos votaron a Macri porque pensaron que se acabaría la grieta que, precisamente, era instalada por los mismos que lo pusieron como presidente. ¿Qué pasó que desde el día uno de asumir empezó a atacar y denigrar a quienes defendían un gobierno popular, es decir, un gobierno que favoreció a la mayoría del pueblo? Increíblemente, todavía muchos no se dieron cuenta!

En simultáneo con todo esto, muchos se preguntan cómo puede ser que trabajadores, jubilados o estudiantes de una universidad pública y gratuita hayan votado a Macri. Éste y su equipo económico dijeron claramente que el salario en Argentina estaba demasiado alto, y que como el salario es un costo para las empresas había que bajarlo a lo mínimo posible. Inclusive, han enunciado sin vergüenza, apenas asumieron, que durante el período kirchnerista se vivió “la mentira de que un trabajador medio pueda acceder a irse de vacaciones, cambiar el auto y vivir bien”, diciendo que eso no era normal. La pregunta que muchos nos hacemos es cómo los votantes de Macri no se indignaron de inmediato ante estas declaraciones!!! Pero sigamos. El Macrismo votó en contra de las leyes de Moratorias Jubilatorias y Movilidad Jubilatoria, lo que permitió que se puedan jubilar más de tres millones de personas que hoy no percibirían asignación alguna, y asegurando dos incrementos anuales por ley. También votaron en contra de la Ley de Gratuidad Universitaria y textualmente agregó: “¿Qué es esto de Universidades por todos lados?” Durante su gobierno se redujo drásticamente el poder adquisitivo del salario y las jubilaciones, y se recortó el presupuesto para la Universidad Pública.

Además, una vez instalado un sistema de creencias en ciertos sujetos, estos no darán el brazo a torcer fácilmente, reconociendo haberse equivocado, en línea con lo antedicho por Platón. Esto lo afirma Roger Waters, en el disco Animals (1977), de Pink Floyd, cuando dice “Y cuando las cosas se te escapan de control, cosecharás lo que sembraste, y en la medida que tu miedo crece, te volverás cada vez más insensible. Y ya es demasiado tarde para desentenderte de todo aquello que usabas para mostrar cuánto vales…”. Es como “emperrarse” o encapricharse en querer tener razón. Y con eso sólo consigue agrandarse la grieta y la desunión de los argentinos.

Los países hegemónicos del mundo y el poder fáctico del mundo inventan cuanto se les ocurre para justificar sus groseros actos de barbarie, invasiones, guerras, saqueos, bloqueos económicos, tratados de libre comercio, etc.

Por todo lo descripto hasta aquí, y reconociendo que quienes manejan los medios de comunicación instalan cuanto quieren en el conjunto de creencias de millones de personas en todo el mundo, es que se nos convoca para una gran responsabilidad conjunta. Los Educadores, Políticos, Periodistas, Escritores, Músicos, y cada uno desde una función activa, debemos difundir el conocimiento de la historia, así como características básicas de la economía deben pertenecer al conocimiento elemental de todos.

Así como todos sabemos que Argentina queda en América, que Maradona y Messi son argentinos, y que la mejor carne del mundo es la argentina, también debe estar instalado en el sentido común de todos nuestros hermanos que deben controlarse las importaciones para proteger nuestra industria generadora de empleo. Es esencial saber que somos el 8vo país más grande del mundo y uno de los principales productores de alimentos. De hecho, producimos alimento para más de 400 millones de personas, cuando habitan nuestro suelo apenas 44 millones. Entonces, el ingreso proveniente de las exportaciones agropecuarias no debe quedar en manos de ocho o nueve empresas porque eso pertenece al conjunto del pueblo argentino, debido a lo cual el Estado debe administrarlo para mejorar la distribución del ingreso, generar inclusión social, disminuir la pobreza e invertir en industria y desarrollo. Sería conveniente entender que el dólar debe estar controlado para evitar que nos saqueen los dueños del poder financiero internacional. En suma, puede considerarse estratégico que se difunda en el sentido común de la comunidad, una lista contundente y bien fundamentada que se instale en el colectivo, con insistencia en todos los niveles de formación. De ser así, los medios de comunicación no podrían instalar creencias que resultan adversas a los intereses del conjunto de nuestro pueblo.

Un amigo del autor de este escrito dice que “lo perfecto es el enemigo de lo posible”. En línea con esto, Cristina Fernández de Kirchner le hablaba a quienes se creían más puros que la pureza extrema, cosa que no existe, y que criticaban con dureza los errores del período kirchnerista. Les decía: “Ojo con esos que se creen a la izquierda del kirchnerismo, porque vieron que la Tierra es redonda, no sea cosa que sin darse cuenta den la vuelta y aparezcan sentados junto a la derecha apoyándola”.

Es hora de poner en marcha la Revolución Cultural, porque “Nadie se realiza en un país que no se realiza”, ya que “La Patria es el Otro”.