Labake – Reflexiones

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Evita, la auténtica

Al atardecer del 26 de julio es imposible evitar un recuerdo y un homenaje cariñoso y agradecido hacia la gran mujer argentina del siglo XX: Evita.

No fue una alambicada intelectual. Apenas sabía leer y escribir cuando llegó a Buenos Aires para ser actriz. Debieron enseñarle a pronunciar bien su pobre castellano para darle el primer papel en radio.

Poco después se rendía Europa a sus pies, mientras los humildes de la Argentina la proclaman su abanderada.

Fue una apasionada por los pobres. Sus grasitas, a quienes amaba de verdad.

Aparentemente en forma paradójica, fue una amante y leal esposa. No una ideóloga o activista feminista, sino una mujer muy femenina, que es distinto.

Y, por ello mismo, fue la mujer que más hizo en nuestra historia para lograr justicia, respeto y dignidad hacia sus compañeras de sexo.

Para algunos grupos vocingleros de hoy, sugestiva y sospechosamente subvencionados y programados por ciertas fundaciones extranjeras, eso es un misterio.

Para nosotros es lo lógico. Lo natural.

Mis deseos de que tengamos muchas imitadoras de Evita.

Auténticas.

Leales.

Apasionadas.

Humanas.

Es decir, bien femeninas.

Mi homenaje a Evita.

Mi oración por su eterno descanso.

La corrupción de ambos lados y la hipocresía.

A estas horas está terminando el debate en la Cámara de Diputados, por la permanencia o no en ese cuerpo legislativo del diputado Julio De Vido.

Si el objetivo fuera realmente luchar contra la corrupción, el método debería ser muy distinto al empleado por los partidos que se arañan, hoy, por lograr un voto más en las PASO de agosto.

Nadie duda de que se impone una acción enérgica y a fondo para extirpar la corrupción que, en la actualidad y para ser honestos, salpica a todos los que supuestamente quieren erradicarla.

Y ése es nuestro drama central: en casi todos los casos, son los propios zorros de todos, o casi todos los colores partidarios quienes deben decidir cómo dejan de robar y matar gallinas.

La verdad es que hay algunos encumbrados políticos que, al parecer, no han robado, pero están siendo cómplices de los corruptos por “razones de partido” (que no de Estado).

Y otros no pueden argumentar seriamente, como pretenden hacerlo, que  nunca vieron nada anormal mientras ocupaban los más encumbrados cargos en los gobiernos que, recién ahora, acusan rasgándose las vestiduras.

Quizás el caso emblemático, no el único, de los fiscales “ad ussum delphinii” (funcionales a los deseos del gobernante) sea la Sra. Elisa Carrió. Ella ha sido elevada a los altares de las vestales impolutas por la prensa interesada.

Pero mi compañero y amigo de Bahia Blanca, Aníbal Perpetua, me ha enviado el siguiente currículo de la “fiscal” Carrió que, en esta materia, parece estar floja de papeles:

¿Hay 5 justos en Sodoma y Gomorra?, pregunta la leyenda bíblica.

El que tenga las manos limpias que tire la primer piedra, enseñan los Evangelios.

Si alguno de los políticos actuantes las tiene verdaderamente limpias, que la tire,   pero que la tire pronto y auténticamente, porque la Argentina esta asfixiada, y paralizada en coma de intensidad peligrosa, por el lodo de la corrupción.