Mensaje 8: Violencia orquestada (1)

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Con la colaboración de Mayra Ortellado

Primera parte

En los últimos meses se han producido en nuestro país algunos hechos sugestivos y que, si se consideran en conjunto, crean la sensación de que podríamos estar frente a preparativos, muy bien pensados y sincronizadamente ejecutados, de hechos desagradables, violentos y aun sangrientos en nuestro territorio.

Resumidamente, los más conocidos de dichos acontecimientos llamativos giran alrededor del accionar abiertamente subversivo de la organización RAM (Resistencia Ancestral Mapuche) que actúan en la Patagonia argentina y también en la chilena.

Tal como están hoy las cosas, la “cuestión Mapuche” tiene tres aspectos a considerar:

  • el pacífico reclamo de tierras de la mayoría de ese pueblo,
  • el accionar delictivo del minoritario grupo subversivo RAM, que busca la secesión de casi la mitad de nuestro territorio nacional, para crear la pretendida Nación Mapuche, y
  • la hasta hoy extraña “desaparición” de Santiago Maldonado.

Primera cuestión: el reclamo pacífico de sus tierras

Recordemos que los mapuches no son originarios –es decir, precolombinos- de nuestro país, pues sus primeras apariciones en territorio argentino datan de 1830, cuando cruzaron la Cordillera desde Chile y guerrearon con las tribus tehuelches, verdadero y único pueblo originario de nuestra región austral. Recordemos que, desde 1916, somos una Nación independiente, reconocida por la comunidad internacional de aquel entonces.

De modo que los mapuches o araucanos son originarios de Chile, no de la Argentina. Ello está probado: hay sólidos estudios al respecto. Pero sí son precolombinos originarios de América, y ése es un punto insoslayable para acertar con una solución justa y humana respecto de la propiedad de las tierras que habitan, incluida la forma de propiedad que rige entre ellos desde tiempos inmemoriales, y las pruebas exigibles para demostrar tal propiedad. Estamos frente a una “legislación” –más aún, una legitimidad- distinta a la romana/europea heredada de los españoles. Hay que respetarla.

La primera conclusión es que, sean o no originarios de la Argentina, los mapuches, como pueblo precolombino, reclaman la legítima propiedad de la tierra que habitan desde hace casi dos siglos, y la reclaman  como argentinos, y así lo proclaman en cada ocasión que el tema se trata.

Al respecto, es indispensable hacer una distinción fundamental entre el derecho de propiedad de una porción de tierra, que puede ser de uno o más “privados” o de un ente público como el Estado (Nacional, Provincial o Municipal), y el poder soberano sobre ella que sólo puede ejercer el Estado Nacional.

A su vez, y dada la realidad de nuestra historia, el derecho privado de propiedad de la tierra puede ser individual (legislación heredada de España y Portugal) o comunal o ejidal (legislación precolombina que debe ser respetada, aunque algunos avaros pierdan un jugoso negocio inmobiliario).

Sean o no originarios de la Argentina, si los mapuches probaran su asentamiento en determinadas tierras antes de la presencia de blancos en ellas (o, en todo caso, antes de la expedición del general Roca) sería evidente la legitimidad de sus reclamos de obtener la propiedad ejidal o comunal de las mismas, como una forma de propiedad privada, pero nunca podrían pretender un poder de soberanía sobre ellas. Ése es el meollo de la cuestión.

Lo dicho es válido para los mapuches como para los pueblos originarios expoliados en el norte: los quilmes y los calchaquíes de los Valles Calchaquíes, los tobas wichis, timbúes, chanáes y otras etnias del nordeste, etc. Piden tierras que han poseído desde tiempos inmemoriales. No importa si no tienen escritura pública, porque ese título de propiedad es típico de la civilización europea que trajeron los españoles y portugueses, no de los pueblos que preexistían en tierras americanas.

Para estos últimos, la propiedad se adquiría solo con la posesión, como era la costumbre también en la Roma antigua. Hay que respetar esa verdadera ley. Considerar tales tierras como “públicas” o como “res nullius” (cosa de nadie) y escriturarlas al primer avispado, “acomodado” o coimero inescrupuloso que reclame su propiedad, es simplemente un atropello mafioso.

La realidad muestra que esos seres humanos han sido explotados, maltratados y despojados de sus tierras por los blancos avaros, pero en el caso de la minoría mapuche que conforma el RAM, y dados sus antecedentes, hay fundadas sospechas de que algo huele mal en esa Dinamarca patagónica.

Al margen de ello, es asombroso que, luego de tantos años de disturbios y actos de vandalismo de uno y otro lado, todavía el gobierno nacional, y los provinciales involucrados en este conflicto, no hayan realizado un estudio serio y confiable sobre las razones que asisten a cada una de las partes en la disputa por la propiedad de esas tierras en la Patagonia.

Segunda cuestión: la pretendida Nación Mapuche y el RAM

El segundo aspecto de la cuestión es que hay otro sector de mapuches, visiblemente minoritario, llamado RAM-Resistencia Ancestral Mapuche, que pretende constituir una nación aparte, justamente la Nación Mapuche, para lo cual exigen la secesión de la Patagonia integra, tanto chilena como argentina, e incluso llegan a reclamar las tierras bonaerenses ubicadas al sur del Rio Salado, parte de Mendo<a y la Pampa, tal como se muestra en el mapa que publicamos más adelante.

Historia de la Nación Mapuche

El sitio Wikipedia, insospechado de ser un exagerado nacionalista argentino, o un obsesionado por teorías conspirativas, dice al respecto:

El Reino de la Araucanía y la Patagonia (en francés: Royaume d’Araucanie et de Patagonie), también denominado Reino de Nueva Francia (en francés: Royaume de Nouvelle-France), fue un breve y fallido intento de Estado instituido en territorio mapuche y tehuelche por el abogado francés Orélie Antoine de Tounens, con capital en la actual comuna chilena de Perquenco.

Obsérvese que Wikipedia lo llama “territorio mapuche y tehuelche”, cuando en verdad es territorio chileno y argentino. Al respecto, conviene recordar que Wikipedia es un sitio estrechamente ligado a los intereses del lobby anglosajón-israelí-financiero. A la luz de esa vinculación, el error de decir territorio mapuche y tehuelche, en lugar de chileno y argentino, no parece inocente.

Territorio del “Reino de la Nueva Francia”

Además, es necesario hacer otra aclaración: mapuche y tehuelche no son sinónimos. La etnia mapuche, como ya dije, llegó a nuestra Patagonia en 1830, mientras que la etnia tehuelche es el verdadero pueblo originario de esa región argentina, y habitó en toda la Patagonia, desde Tierra del Fuego hasta el Rio Colorado.

 

 

El “rey” francés con vestimenta mapuche

La distinción es importante porque el RAM confunde intencionadamente mapuche con tehuelche, como una forma de legitimar su pretensión de haber ocupado la Patagonia argentina desde siempre.

Mapa del siglo XIX del territorio pretendido por la llamada Nación Mapuche. Obsérvese que incluye una zona “litigiosa” que abarca parte de Mendoza, toda la provincia de La Pampa y la mayoría del territorio bonaerense.

En los mapas  se puede observar el enorme territorio que pretendía el usurpador francés Orélie Antoine de Tounens, “Rey” de la Araucanía y la Patagonia o de la Nueva Francia, y en la foto contigua se ve la figura de dicho aventurero.

Es cierto que el pretendido monarca terminó siendo una figura más payasezca que política, pero también lo es que el gobierno francés nunca lo desautorizo, sus súbditos siempre fueron mapuches chilenos y argentinos, y su “dinastía” prolonga sus reclamos hasta hoy.

El “rey” francés comenzó su aventura en 1858, proclamó su “reino” en 1860 en una “ceremonia” con público mapuche cuya vestimenta adoptó “oficialmente”, fue apresado y rápidamente liberado en Buenos Aires en 1869, cuando estaba a punto de desembarcar un cargamento de armas traído desde Francia, y repitió sus intentos de desembarco en 1874 y 1876.

Vale recordar que el Gral. Roca, no por casualidad, decide y concreta su expedición al sur unos pocos años más tarde (1879), en su carácter de ministro de Guerra de Nicolás Avellaneda. La historia oficial, tanto la del “derechista” Mitre, como la de los “izquierdistas” actuales, ocultan esta “coincidencia”, y presentan la expedición de Roca como una “ocurrencia”  ”descolgada” del contexto histórico en que tuvo lugar.

Tampoco eso es casual.

Orélie Antoine de Tounens murió en 1878, pero su disparata pretensión monárquica fue mantenida hasta hoy por su “dinastía”.

Siempre según Wikipedia, la “dinastía” de Orélie Antoine de Tounens es la siguiente (obsérvese que los llama “Monarcas”)

Monarcas y pretendientes

Continúa en la segunda parte: Gran Bretaña y la RAM.