Soberanía subvaluada

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Los claros y elocuentes apoyos masivos de las mayorías de los cuadros de las FFAA y FFSS al actual gobierno neoliberal son totalmente incompatibles con los valores de patriotismo y de defensa de la soberanía.

Los claros y elocuentes apoyos masivos de las mayorías de los cuadros de las FFAA y FFSS al actual gobierno neoliberal (que como reedición recargada del noventismo neoliberal está destruyendo en forma deliberada la economía argentina y produciendo una violenta involución forzosa a un modelo agro-pastoril), son totalmente incompatibles con los altos valores de patriotismo y de defensa de la soberanía, que por regla general habían caracterizado a esas Instituciones hasta las debacles pro-británicas perpetradas en 1955, 1962 y 1976.

Tan sesgados o superficiales parecen ser los análisis y/o las visiones imperantes en la población argentina (y los cuadros militares no son ninguna excepción), que nadie parece percatarse de los muy claros indicios de implementación forzosa y acelerada de una nueva versión del Plan Morgenthau, con la cual se piensa borrar todo vestigio de soberanía y dignidad nacional argentina, e incluso se está poniendo en serio riesgo la integridad territorial de nuestro país, sepultando además todas las fuertes iniciativas asumidas para consolidar el viejo sueño geopolítico de la Patria Grande.
No existe soberanía sin industria y tecnología propias; y sin una clara línea de acción geopolítica basada en los Intereses Nacionales. Esto es tan elemental que no requiere ninguna explicación, pero notablemente el crudo neoliberalismo en frenético curso de perpetración (el cual es antinacionalista por definición, y destructor de la soberanía por sus acciones), no es cuestionado –según todo parece indicar- por amplios sectores de los cuadros de retirados e incluso del personal militar y de seguridad en servicio activo. Coincidentemente, el analista político Rosendo Fraga, de claro perfil ultra conservador y neoliberal, afirmó recientemente que el “voto militar” representa un millón de apoyos a la coalición gobernante.

Lamentablemente, esos apoyos a políticas neoliberales, muestran cuán profundo es el grado de penetración cultural antinacional perpetrado en más de medio siglo de preeminencia excluyente del liberalismo apátrida, en los planes de (de)formación profesional que indudablemente afectaron a todo el tejido social argentino, y evidentemente, los planes de estudio y contenidos de los Institutos Militares no han sido la excepción, sino más bien lo contrario.

Conociendo las mentalidades de algunos docentes de los institutos militares de formación superior, no es de extrañar que siguen ensalzando la supuesta “grandeza argentina del centenario” (cuando fungíamos de granja dócil al servicio de Gran Bretaña, y con cuadros de desigualdad y exclusión social simplemente pavorosos); que ubican al agente pro británico y genocida serial Bartolomé Mitre como uno de los “padres fundadores de la argentinidad” (o conceptos laudatorios similares); que insisten en considerar un “gran estadista” al achicador serial del territorio Bernardino Rivadavia, endeudador masivo, servil a los designios británicos y enemigo declarado de la gesta libertadora sanmartiniana; no faltando tampoco quienes a contrapelo de gruesas evidencias en contrario, siguen alabando a los fusiladores de 1955 (prohijados e incluso armados por los británicos para consumar el golpe de Estado), y a los que en el “proceso” facilitaron las políticas genocidas e industricidas del neoliberalismo traidor implementado por primera vez por Martínez de Hoz y sus Chicago Boys, bajo la anuencia cómplice de Videla y sus secuaces.

Pero nada de eso se cuestiona ni parece merecer ningún análisis bien fundamentado, menos aun rectificaciones de posturas envueltas en formatos de patriotismo declamativo, pero cuyos núcleos han sido claramente perjudiciales a los Intereses Nacionales.
 Parecería tarea casi imposible en muchos casos, hacer razonar acerca de la continuidad político-económica de los golpes de Estado oligárquicos y pro-británicos, con el neoliberalismo salvaje de los años ’90; y con esta reedición actual neoliberal recargada impuesta golpe mediático sistemático mediante. Tan difícil parece hacer razonar cosas como esas, que algunos se escudan en argumentos infantiles como decir “de eso no sé, pues aun no había nacido”…¿cómo pueden ser “sanmartinianos” entonces, si tampoco habían nacido?

El neoliberalismo es tan apátrida como el marxismo, el anarquismo y otras “progresías” varias, como las de los ultras de la ecología, el indigenismo, etc.
Algunos lo van comprendiendo, otros se niegan a todo razonamiento que cuestione sus cerrados dogmatismos.

El enfoque político-económico que unos cuantos opinantes sostienen, sin admitir pensamientos en contrario, parte del simplismo extremo de considerar únicamente la (supuesta) existencia de dos escuelas o doctrinas económicas: el liberalismo extremo y el marxismo. Evidentemente, ese sesgado simplismo no es inocente. Sigue inculcándose en distintos ámbitos como “verdad revelada”, por supuesto bajo cero análisis objetivo y bien fundamentado de la Historia Económica Argentina y Mundial, y nulo análisis de las políticas económicas aplicadas por las economías más exitosas, que no por casualidad han sido las de las Potencias Emergentes. Éstas implementaron diversas versiones propias de una especie de “capitalismo de Estado” o de neokeynesianismo, soslayándose además que los serios problemas que frenan a las potencias tradicionales tienen directa relación con el neoliberalismo rampante aplicado, con el monetarismo exacerbado que entronizó a la especulación financiera y llevó a la gigantesca crisis económico-financiera de 2008, de la cual aun no se han recuperado del todo, la cual produjo “bajas sensibles” como los endeudamientos y crisis recesivas en Grecia, Portugal, España, etc. Tampoco se analiza el fuerte proteccionismo, aplicado con mayor dureza precisamente por los países y regiones que se presentan como los campeones del “libre comercio”, como EEUU y la UE.
Los perjuicios que sufre Argentina en áreas muy sensibles como los biocombustibles –con exportaciones paralizadas por pretextos proteccionistas-, y el sonado caso de los limones, son sólo dos de muchos ejemplos que demuestran la irracionalidad del neoliberalismo rampante hoy gobernante.

La imposición del neoliberalismo como “único pensamiento posible” en vastos sectores de las FFAA y FFSS de Argentina, es cuanto menos una gruesa confusión conceptual, y está claramente en las antípodas de los pensamientos y acciones en concreto de grandes patriotas como los impulsores del petróleo argentino Generales Ingenieros Mosconi y Baldrich; de la siderurgia nacional como el General Savio; del desarrollo industrial y tecnológico aplicado, como el Brigadier Ingeniero San Martín; de la Geopolítica Nacional, como el Coronel Rodríguez Zía y el General Guglialmelli; y de uno de los dos grandes estadistas argentinos del siglo XX, como sin duda fue el General y expresidente Perón.
Similares confusiones priman también en diversos ámbitos civiles, en muchos de los cuales lamentablemente el patriotismo y la soberanía parecerían temas extraños o al menos poco valorizados. Pero es más preocupante que esas confusiones sean moneda corriente en ámbitos en los que el patriotismo y la defensa de la soberanía son exaltados como base del pensamiento.

A algunos el reloj de la historia parece atrasarles cuatro a cinco décadas, dejándolos en plena vigencia de la perversa Doctrina de la Seguridad Nacional –instrumento de profunda colonización cultural-, en las antípodas de la muy patriótica Doctrina de la Defensa Nacional.