Un aporte al diseño de la impostergable estructura económica constitucional

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Es imprescindible que exista un marco legal que
resguarde a Latinoamérica de la codicia anglosajona

Con absoluta y total independencia respecto de las personalidades, estilos y tonalidades cutáneas (color de piel) de los gobernantes, la historia de los pueblos está inequívocamente determinada por los modelos económicos. El propio Marx así lo advierte al decir que “La primera premisa de la historia humana es la existencia de seres humanos. La forma en que producen los medios de vida está determinada por los medios de que disponen. La organización social y política del Estado surge, así, del proceso vital de los individuos, no de su imaginación, y las formas que adquiere son consecuencia de su verdadera experiencia vital (…) La historia social, política y hasta cultural de los pueblos ha estado sin excepción, determinada por condicionantes económicos (producción de medios de vida)”. Y ante esto la afirmación de Perón resulta oportuna y contundente: “Es impostergable expandir el consumo esencial de las familias de menor ingreso, atendiendo sus futuras necesidades con sentido social y sin formas superfluas. Esta es la verdadera base que integra la demanda nacional, la cual es motor esencial del desarrollo económico”.

Así, queda en evidencia que el rumbo económico de un pueblo y su organización como sociedad, que constituyen su historia cultural, sus valores e identificaciones más profundos, no puede quedar frágilmente librado al accionar de un gobernante que pudiera acceder al poder mintiendo en su campaña electoral. Entonces, el pueblo debe construir una cuidadosa estructura de leyes, reglas y normas que lo protejan de los intereses de quienes pretenden saquearlo y despojarlo de sus riquezas.

Inglaterra y los EEUU han saqueado de manera constante a casi todos los países del mundo, ocupando los latinoamericanos un capitulo especialmente jugoso, por nuestras riquezas naturales, culturales, humanas, culturales, gastronómicas, turísticas, minerales y antropológicas. El manejo de los medios de comunicación y el poder judicial, el poder concentrado de los núcleos financieros trasnacionales y los acuerdos secretos con las oligarquías dominantes herederas de antiguas conquistas que incluyen genocidio de pueblos originarios, siguen siendo hoy las herramientas de dominación.

El amigo y compañero Gustavo Perilli, en uno de sus brillantes escritos, recordó al general Alvear, a principios del siglo XIX, puesto de manifiesto en las cartas enviadas al Embajador británico Lord Strangford y al Ministro de Relaciones Exteriores de ese país, Lord Castlereagh, donde, literalmente, sostenía que “cinco años de repetidas experiencias han hecho ver a todos los hombres de juicio y opinión, que este país no está en edad ni en estado de gobernarse por sí mismo, y que necesita una mano exterior que lo dirija y contenga en la esfera del orden, antes que se precipite en los horrores de la anarquía //…// en estas circunstancias solamente la generosa nación británica puede poner un remedio eficaz a tantos males, acogiendo en sus brazos a estas provincias que obedecerán a su gobierno y recibirán sus leyes con el mayor placer: porque conocen que es el único medio de evitar la destrucción del país, a que están dispuestos antes de volver a la antigua servidumbre, y esperan de la sabiduría de esa Nación una existencia pacífica y dichosa”.

Don Julio González concluye que “La Argentina minera, industrial, tecnológica, científica y marítima estuvo prohibida desde el 26 de mayo de 1810 hasta el 3 de junio de 1943. Cobden, ministro del gabinete de Lord Canning, lo dijo explícitamente después de la firma del tratado del 2 de febrero de 1825: “Inglaterra será el taller del mundo y la América española su granja”. Así, en este período de siglo y medio, nuestro país fue un territorio conquistado económica y financieramente por los británicos que saquearon nuestros recursos naturales, fijaron los volúmenes y los precios en nuestras exportaciones de materias primas, y succionaron sus caudales públicos con el tributo permanente a Londres de los intereses de nuestros usurarios empréstitos solo concertados para el despilfarro y la dependencia financiera”.

Por cierto, en algunas ocasiones, cuando se consigue engañar al pueblo a través de los medios corruptos que se venden sin amor ni patriotismo a cambio de comisiones, el poder imperialista del mundo es capaz de colocar presidentes, que desde el poder ejecutivo ponen  en marcha un plan de sometimiento comercial, económico, financiero, político y cultural.

Frente a esta amenaza constante, es imprescindible que exista un marco legal que resguarde a las naciones latinoamericanas de la codiciosa piratería anglosajona que se relame por extraer la máxima riqueza posible de nuestra patria.

Resáltese que nuestra riqueza es tanta que en tan solo una década de políticas favorables se consiguió pasar de un país destruido, hecho cenizas, sin industria, endeudado hasta la médula y con un desempleo de casi el 30% en el 2001, a otro con una industria creciente en pleno desarrollo, independiente económicamente, y con un desempleo del 5,5% a fines del 2015. El modelo económico que permite esto viene constituido por una lista que, avalada por la historia, debe incluirse de manera fundamentada, justificada y explicada con claridad en una nueva Constitución Nacional. Entonces, este artículo intenta contribuir con un aporte conceptual y económico al impostergable diseño de la misma, a través de la redacción de algunos puntos que se consideran estratégicos, y que habrán de ser complementados por los términos jurídicos pertinentes:

1) Las importaciones de bienes transables deben estar controladas. Argentina tiene la virtud de tener el salario más alto de Latinoamérica y uno de los más altos del mundo, por lo cual, los costos de producción son menores en la mayoría de los países del mundo. A consecuencia de esto, los precios de ciertos bienes importados son menores que los confeccionados por nuestra propia industria. Entonces, si se deja liberada la importación de vestimenta, calzado, indumentaria, alimentos, electrodomésticos y demás industrias livianas, se producen dos efectos de enorme daño para nuestro país y nuestro pueblo. Por un lado, al importarse todo no se desarrolla nuestra industria, que es generadora de empleo y por ende contribuye a mejorar en términos de equidad. Y, por otro lado, se genera un déficit financiero tremendo al pagar una enorme cantidad de productos que podrían producirse en nuestro país. Esto es, pagar miles de millones de pesos a industrias de otros países, cuando ese caudal de dinero debiera quedarse en nuestro país, en vez de perderlo todos los años en los que se abre la libre importación de productos. Se ha visto desde el 2016, que suelen encontrarse en las góndolas de los supermercados latas de  arvejas francesas, bolsas de uvas brasileras y demás, al tiempo que estamos siendo invadidos por camperas, camisas, remeras y calzado importado. Todo esto no debiera estar permitido si se pretende cuidar, estimular y desarrollar nuestra industria, que genera empleo y que evita que la enorme cantidad de plata usada para pagar esas importaciones se vaya del país. Necesitamos fortalecer nuestra industria y cuidar nuestra plata.

2) Importaciones de Bienes de Capital y el problema de la Restricción Externa. El dinero proveniente de las exportaciones no es ilimitado, motivo por el cual debe ser estratégicamente empleado para los fines que sean útiles para el crecimiento y el desarrollo, evitando pagos innecesarios como compras de bienes transables o productos suntuarios que no contribuyen a la ampliación y modernización de la industria generadora de empleo. Entonces, debe expresarse con claridad que el ingreso de divisas debe ser exclusivamente direccionado a los fines que sí aporten a mejorar tanto nuestra situación financiera como productiva. Así, debe explicitarse cuales son los rubros sugeridos. En principio, se deduce como imprescindible cuidar las divisas para poder afrontar los vencimientos de compromisos financieros con el exterior alineados con la premisa del desendeudamiento que es indispensable para conseguir la independencia económica, además de pagar los viajes de turismo de argentinos en el exterior, que no deben ser excesivos, cuestión que se detalla en otro punto. Pero el aspecto que se desea enfatizar aquí es la necesidad de importar insumos, bienes intermedios, bienes de capital, matricería y maquinaria de alta tecnología que contribuyan de manera directa y complementaria estimulando el proceso de desarrollo industrial, que es el principal generador de empleo, hacedor de una sociedad más justa e inclusiva. Adicionalmente, debe haber un responsable control por parte del Estado de cada divisa que se compra, así como de cada divisa que sale del país. El mercado cambiario no puede estar liberado, porque permitiría un mecanismo que enormes daños le ha hecho al país, especialmente durante tres períodos – dictadura cívico militar de 1976 a 1983, Convertibilidad de 1991 a 2001, y gobierno de Macri desde 2015 – que se conoce como “la bicicleta financiera”. Esto es, entrar libremente dólares especulativos (no productivos) al país, cambiarlos por pesos o bonos que se colocan a altísimas tasas de interés, y luego volver a comprar dólares libremente y retirarlos del país libremente. Véase que si ingresan 100 millones de dólares, y se retiran 130 millones, solo cubiertos con endeudamiento externo, lo único que se está efectivamente produciendo es un saqueo a nuestro pueblo por parte de los núcleos de poder financiero.

3) Los aranceles a las importaciones, los feriados puente y el sector turismo. La industria del Turismo es transversal, en el sentido de que es una industria generadora de actividad en diversos sectores productivos. En otras palabras, es una industria que impulsa la actividad de otras industrias. La hotelería, la gastronomía, las artesanías regionales, las actividades directas de servicios, el rubro textil, los museos, la mejora en rutas, caminos, señalética y medios de transporte se activan conforme aumenta el afluente de turismo en cada sector del país. El turismo produce desarrollo, conectividad e integración de diversos puntos del territorio nacional, producto de lo cual es indispensable reafirmar la importancia de los feriados puente, que brindan mayores posibilidades para que los argentinos podamos recorrer nuestro país, destacando que para períodos breves no es usual salir del país sino recorrer de manera intercalada las distintas regiones de éste país tan rico y tan bello. Pero además, el incentivo para las mejoras relacionadas con las instalaciones, también atrae al turismo internacional, incrementando la recepción de extranjeros viajando por nuestro país. Así, vemos que tanto el turismo interno – argentinos viajando por Argentina – como el turismo receptivo – extranjeros viniendo a hacer turismo por nuestro país – son complementariamente utilizados para generar actividad, empleo y desarrollo. Además, por cierto, el turismo receptivo es, en términos financieros, una fuente de divisas, ya que consiste en exportaciones del servicio turismo que ingresa divisas a nuestro país, resultando estratégico. Pero el otro punto a considerar en este rubro es el turismo emisivo, es decir, argentinos viajando al exterior, que como toda importación hace perder divisas al país. Por ende, corresponde aplicar Aranceles a las Importaciones de Turismo, que suelen llamarse Impuestos al Turismo en el Exterior. Una primera medida es protectiva o proteccionista, ya que siendo el salario argentino el más elevado de latinoamerica y uno de los más elevados del mundo, la inmediata consecuencia es que los precios de hotelería, alimentación y viajes internos en el exterior son más baratos que en nuestro país. Entonces, los aranceles al turismo en el exterior encarecen un poco el costo de salir fuera de nuestras fronteras, para proteger la industria doméstica, que sin los aranceles quedaría excesivamente cara y fuera de competencia. Pero además, aquellos sectores que tienen recursos para viajar al exterior, pertenecen a los estratos más favorecidos en la distribución del ingreso. Y si bien es cierto que una buena parte de la clase media acostumbra viajar afuera, no está en discusión que es el 20% de mayores ingresos quienes pueden hacerlo, motivo por el cual, se trata de un impuesto progresivo, lo que significa que más lo paga el que más tiene. A diferencia de los impuestos regresivos, que son aquellos más sufridos por los sectores más desprotegidos. Adicionalmente, es importante destacar que los aranceles al turismo constituyen una interesante fuente de recaudación para el Estado, que se provee de dinero para afrontar gastos corrientes e inversión social. Este mismo mecanismo debe aplicarse a productos suntuarios que suelen importarse, como whiskey, perfumes o accesorios. Encarecer lo extranjero es proteger la industria nacional generadora de empleo y promotora del desarrollo, al tiempo que permite financiar al Estado con la recaudación proveniente de aquello que igualmente se compra al exterior.

4) La Renta Agraria Diferencial, las Retenciones a las Exportaciones y el IAPI de Perón. Argentina produce alimento para 500 millones de personas, siendo nuestra población de 44 millones, y evidenciando que nuestras exportaciones de alimentos son la principal fuente de divisas. Pero esta riqueza no es estrictamente producto del trabajo sino que lo es de la generosidad, tanto de nuestro clima como de nuestro suelo, que se corresponde con las llanuras más grandes del mundo y con la diversidad de estructuras geológicas, humedad y temperatura que posee nuestro inmensamente grande y rico territorio nacional. El concepto de renta agraria diferencial responde al estudio que verifica que si el costo de producir un kilo de carne en Argentina es de 10 pesos, entonces el costo de producirlo en Europa es de 80 pesos, con lo cual, si el precio internacional es de 100 pesos, el kilo de carne europeo gana 20 pesos, frente a los 90 pesos que gana el kilo de carne argentino con el mismo esfuerzo y la misma cantidad de valor trabajo, quedando a las claras que esa diferencia de 70 pesos por kilo no es producto del trabajo sino de la bonanza de nuestra maravillosa dotación natural. Por consiguiente, esa renta agraria diferencial corresponde que sea utilizada por todo el pueblo argentino, para industrializar, generar desarrollo, reducir hasta eliminar la deuda externa, y mejorar la distribución del ingreso aumentando salarios, jubilaciones, subsidios y asignaciones. Las retenciones a las exportaciones son la utilización de parte de esa renta agraria diferencial por parte del Estado para emplearlo en esos empeños estratégicos, pero además sirven para controlar los precios internos. Véase que si el precio interno es definido por lo que se cobra por exportaciones, por eso del costo de oportunidad nulo para el sector empresarial que decide si comercializar los productos al exterior o al interior del país, el precio interno de la carne sería de 100 pesos sin las retenciones. Pero con retenciones del 30%, de los 100 pesos que entran al país, 30 los usa el Estado para los fines estratégicos mencionados, y las compañías exportadoras reciben 70, bajando automáticamente el precio interno de 100 a 70, protegiendo así el poder adquisitivo de los sectores populares, y revelándose distributivo sin objeción. Este mecanismo es replicado para todos los productos de exportación llamados commodities, como soja, trigo, maíz, limones, etcétera. Ahora bien, luego de demostrada la necesaria intervención del Estado sobre las exportaciones agropecuarias, es oportuno recordar que hubo una más efectiva y eficiente participación que las retenciones: La Estatización del Comercio Exterior que llevó adelante el gobierno de Perón desde 1946 hasta que fuera derrocado militarmente en 1955. En aquella oportunidad, el Estado era el único encargado de administrar este excedente con el único fin de favorecer a todo el pueblo argentino y al futuro del país. Se trató del IAPI – Instituto Argentino de Promoción del Intercambio –, que fue desmantelado con el golpe de Estado de 1955.

5) La Nacionalización y Estatización de las Empresas de Servicios y Transporte. El caso Aerolíneas Argentinas. La Estatización de los Fondos Previsionales y las Leyes de Moratoria y Movilidad Jubilatoria. Perón explicó que cuando asumió en 1946, todas las empresas de servicios, así como los ferrocarriles, eran británicas, con lo cual se producía un constante y caudaloso retiro de utilidades por parte de estas empresas, enviadas a sus casas matrices residentes en el exterior. Por tanto, se demostró que fue estratégica la Nacionalización de todas esas empresas y los ferrocarriles, lo que consiguió que todo ese enorme caudal de dinero se quede en nuestro país. Las privatizaciones realizadas por el gobierno de Menem a partir de 1989 dieron marcha atrás a los logros del gobierno peronista, volviendo a poner en manos extranjeras a todas esas empresas, y volviendo a generar un enorme déficit anual. Luego el período kirchnerista (2003 – 2015) vuelve a estatizar algunas de las extranjerizadas por el menemismo, y con ello reduce la salida de dinero del país. Al mismo tiempo, la renacionalización de empresas estratégicas como YPF y Aerolíneas Argentinas, permitieron retomar la senda del crecimiento y del progreso. Con Aerolíneas Argentinas nacionalizada y operando a pleno, no solo que consigue conectar distintos puntos de nuestro enorme territorio, sino que además permite dos importantes y esenciales ganancias. Por un lado, que no nos retiren dinero del país en concepto de utilidades, como lo hacía la empresa española Marsans. Por otro lado, que el enorme caudal de pasaje que viaja por nuestra empresa aérea de bandera, ya no se va del país pagando empresas extranjeras. Y, complementariamente, los extranjeros que utilizan Aerolíneas Argentinas, nos ingresan divisas por la vía de exportaciones de servicios de transporte. Entonces, la Estatización de nuestra aerolínea fue clave para mejorar las cuentas financieras del sector externo. Asimismo, los Aportes y Contribuciones, que conforman la cuarta parte de la recaudación anual del Estado, habían sido privatizados durante el ciclo menemista durante los noventas. Todo ese dinero que no era percibido por el Estado constituía una fuga constante de divisas por parte de la Banca Multinacional que cobraba esa enorme fuente de ingresos. A partir de la Estatización de los Fondos Previsionales efectuada por el gobierno de Cristina Fernández, el Estado vuelve a percibir esa financiación, y con ello se pudieron aumentar las jubilaciones, las asignaciones, los subsidios, los sueldos y mejorar las prestaciones de las obras sociales, incluida el PAMI, la obra social de los jubilados. Y, por si fuera poco, alcanzó para incluir a más de tres millones de jubilados que habían quedado fuera del sistema con la pobreza generada durante el ciclo neoliberal de la Convertibilidad (1991 – 2001), con la conocida Ley de Moratorias Jubilatorias, complementada con la Ley de Movilidad Jubilatoria que garantiza dos aumentos anuales de los haberes.

6 – 7 – 8) Los Ferrocarriles, la Ley de Tierras, los Recursos Naturales y la Constitución de 1949, la Política de Desendeudamiento y la Independencia Económica. Las Políticas de Distribución de Ingresos camino a la Justicia Social. Secretaría de Comercio, Ley de Abastecimiento, Plan Ahora12, Precios Cuidados. El Mercosur, Unasur, Celac, Bricsa, G20 y G7. Utilizando la misma lógica argumentativa y explicando históricamente cada uno de los puntos, debe fundamentarse la importancia de la reconstrucción de una Red Ferroviaria Nacional, que permita fundamentalmente el transporte más barato y más seguro para personas, bienes de capital, insumos industriales y productos terminados, lo que además conduce a una disminución de los costos de producción, incrementando la competitividad de nuestra industria nacional. Lo mismo para la protección de nuestro territorio, nuestros recursos y nuestras reservas, de todo capital extranjero que pretenda apropiarse de parte de lo que le corresponde a nuestro pueblo. Al mismo tiempo, reafirmar la conveniencia de políticas que aseguran el crecimiento del mercado interno a partir de un incremento de las posibilidades de consumo de los sectores populares, resguardados por organismos del Estado como la Secretaria de Comercio, que regule la formación de los precios a lo largo de toda la cadena de generación de valor desde el pequeño productor hasta la góndola del supermercado. En esto, se destacarían las descripciones del Plan Ahora 12 y los Precios Cuidados. Seguidamente, destacar la importancia geopolítica de la integración con los países hermanos de la Patria Grande Latinoamericana y la conveniencia de asociación política con distintas potencias mundiales en un mundo multipolar, lo que reflota la participación en organismos internacionales que estimulan a un país productivo en desmedro de un país financiero especulativo.